Las filtraciones de datos son cada vez más comunes. Muchas veces no ocurren por errores del usuario, sino por fallos de seguridad en servicios donde dejamos nuestro correo electrónico.
Cuando una base de datos se filtra, los correos incluidos pueden acabar en manos de terceros, dando lugar a spam, phishing o intentos de suplantación.
Tu email no es solo un medio de contacto. A menudo está vinculado a:
Cuentas personales
Recuperaciones de contraseña
Identidad digital
Historial de registros
Cuantos más sitios tengan tu correo, mayor es el riesgo en caso de filtración.
Usar un correo temporal reduce la exposición porque:
No está vinculado a tu identidad real
Tiene una vida limitada
No se reutiliza en múltiples servicios
No compromete tu correo principal
Si una web sufre una filtración, el daño queda aislado.
Son ideales para:
Registros puntuales
Pruebas de servicios
Descargas
Comunidades poco conocidas
No puedes controlar la seguridad de todas las webs, pero sí puedes controlar qué correo usas en cada una. Los correos temporales son una herramienta simple para reducir riesgos y proteger tus datos.