Tu identidad digital se construye con cada acción que realizas en internet: registros, comentarios, compras, descargas y cuentas creadas. Uno de los datos más expuestos es el correo electrónico, que suele actuar como identificador principal.
Proteger tu identidad digital no es solo cuestión de contraseñas, sino también de qué información compartes y dónde.
Tu email suele estar vinculado a:
Cuantos más sitios tengan tu correo, más fácil es relacionar tu actividad.
Una mala gestión puede provocar:
Algunas acciones simples pero efectivas:
Tu identidad digital vale más de lo que parece. Controlar cómo y dónde usas tu correo es uno de los primeros pasos para protegerla.