Muchas personas notan que, tras registrarse en una web o aplicación, su bandeja de entrada empieza a llenarse de correos que no esperaban. Esto no suele ser casualidad.
Cuando compartes tu correo electrónico, pierdes parte del control sobre cómo será utilizado.
Después de registrarte, tu email puede:
Entrar en campañas de marketing
Ser compartido con socios comerciales
Ser incluido en listas publicitarias
Quedar expuesto en filtraciones de datos
Aunque algunas empresas lo indican en sus políticas, no siempre es evidente.
Cuantas más veces usas el mismo correo:
Más bases de datos lo contienen
Más difícil es rastrear el origen del spam
Más probable es recibir correos fraudulentos
Esto se acumula con los años.
Algunas buenas prácticas son:
Usar correos diferentes según el tipo de servicio
Reservar el correo personal para lo importante
Usar correos temporales en registros puntuales
No compartir tu email innecesariamente
El spam no aparece por casualidad. Es el resultado directo de cómo y dónde usas tu correo. Separar usos es una de las formas más sencillas de mantener tu bandeja limpia y tu privacidad protegida.