No todos los correos temporales funcionan de la misma manera. Existen distintos tipos, cada uno pensado para un uso concreto. Conocer las diferencias te ayudará a elegir la mejor opción según la situación.
Son los más comunes. El sistema genera una dirección al instante sin que tengas que hacer nada.
Ideales para registros rápidos
No requieren configuración
Tienen duración limitada
Algunos servicios permiten elegir el nombre del correo o extender su duración.
Más control
Útiles si necesitas repetir accesos
Siguen siendo temporales
Diseñados para minutos u horas.
Perfectos para verificaciones rápidas
No sirven para accesos prolongados
Pueden mantenerse activos más tiempo mientras los uses.
Útiles para pruebas largas
No recomendados para cuentas críticas
Hazte esta pregunta:
“¿Voy a necesitar este correo dentro de días o meses?”
Si la respuesta es no → correo temporal
Si la respuesta es sí → correo personal o secundario propio
Los correos temporales no son todos iguales, pero bien usados son una herramienta muy eficaz para proteger tu privacidad y evitar spam innecesario.